03 abril 2006

Ampliación de la Universidad de Salamanca

Los edificios nobles de la Universidad de Salamanca, la cara más famosa de esta institución académica, se construyeron con piedra de Villamayor. Sillares con solera que nacieron como turrón blando y hoy cumplen con firmeza ocho siglos de existencia. En una comunidad con población envejecida, Villamayor es uno de los municipios más jóvenes de Castilla y León, a sólo tres kilómetros de Salamanca, siguiendo el curso del río Tormes. La universidad urbana que fundó en 1218 el rey Alfonso IX de León quiere ahora adornarse con un moderno campus a la americana en la rivera de Villamayor. El proyecto, a cargo del arquitecto Pablo Campos Calvo Sotelo, tiene una acusada vocación mediambiental, está inspirado en la plaza Mayor de Salamanca y en el antiguo claustro de la universidad, pretende recuperar la rivera como espacio verde y deportivo y, por supuesto, los edificios serán la metáfora de los sillares de piedra de la zona. "Se trata de un campus didáctico, donde la arquitectura y el espacio físico sean algo más que el contexto para convertirse en objeto de estudio, en materia curricular. La calidad del entorno es importante para la calidad de la educación. ¿Acaso no es importante la casa donde uno vive?", explica el autor del proyecto.
El nuevo campus, que hoy se presenta, albergará la Facultad de Ciencias Agrarias y Medio Ambientales, que contará con sus campos de cultivo y sus invernaderos y con un parque que se extenderá como una serpiente a la orilla del Tormes. Los alumnos podrán ver crecer a lo largo de 3,6 kilómetros las especies autóctonas, que se colarán entre los edificios, "para estudiar en y de la naturaleza". El resto serán centros para la investigación. Ya se está levantando el Hispanoluso de Investigaciones Agrarias y se proyecta el de Neurociencias. "Hay 15 o 20 empresas que han decidido instalarse en este parque científico", explica el rector de la universidad, Enrique Battaner. Cuenta también que en Villamayor se ubicará la Ciudad de las Teconologías de la Comunicación aplicadas a las bellas artes, con su centro de investigaciones. Todo cuenta, por ahora, con financiación europea, española y de la comunidad autónoma. El Grupo Santander y algún empresario de la zona aportarán recursos privados. "Será una fuente de empleo de alta cualificación", defiende el rector. "La Consejería de Medio Ambiente está interesada el el Parque Ripario [el espacio verde que bordea el río]", añade Battanner. El proyecto tiene un presupuesto de ejecución de 50 millones de euros.
Proyecto especial
En el plano sentimental, considera el rector que la Universidad de Salamanca tiene así la oportunidad de pagar a Villamayor lo que esa tierra dio a la más famosa institución académica hispana del siglo XIII. La colaboración entre ambos goza hoy de buena salud: Villamayor ha cedido las 37 hectáreas que ocupará el proyecto sin pensarlo dos veces. Una comisión de trabajo paritaria se encargará de que la unión sea fructífera. "Es incalculable lo que este proyecto supone para el municipio. Villamayor será un pueblo universitario. El proyecto es espectacular, diferente, moderno. Es especial". La alcaldesa, Elena Diego, no disimula su emoción ni el interés que para el municipio tiene el nuevo campus salmantino. "Estamos redactando ahora la nueva ordenación urbana, decidiendo qué pueblo queremos, y el campus será parte de él". A cambio esperan un trato especial para los niños de Villamayor que lleguen a la universidad y la permanente colaboración para compartir espacios deportivos y lúdicos.
Aún sin comenzar, el proyecto ya ha recibido el primer premio internacional de Arquitectura Educativa, que otorga el organismo DesignShare/SCN Awards Program.
Las fotografías virtuales del nuevo campus dejan ver el Jardín de las Artes, un espacio verde donde colocar esculturas y donde se levantarían las casas-taller de los artistas. El arquitecto habla también del Paleotormes, porque el nuevo campus, dice, alojaría fósiles de la zona, como algún enorme caparazón de tortuga que conserva la universidad.
"Habrá aparcamientos fuera del campus porque será peatonal por completo, con transporte público y carriles-bici", dice Pablo Campos Calvo Sotelo. A un kilómetro y medio está el casco antiguo de Villamayor, un pueblo en el que viven 8.000 personas -seiscientas y pico hace 20 años-, y que se ha extendido en urbanizaciones con campo de golf. Es lo que llaman en el ayuntamiento el sector 14.
El campus de la Universidad de Salamanca no está sólo en la ciudad. Tienen centros académicos en Zamora, en Béjar y en Ávila. Y ahora este de Villamayor, de grandes dimensiones, que pretende imprimir en sus piedras la modernidad de un conjunto universitario "donde el hombre interaccione con el medio físico". Todos coinciden en que la belleza del entorno hace especial el proyecto. Y sus características naturales modificarán algunas costumbres, por ejemplo ésta que apunta el rector: "En nuestra universidad siempre ha sido clásico el atletismo. Ahora queremos potenciar los deportes de agua, la natación, el remo". El río ya estaba hace ocho siglos. Ahora sólo faltan las piraguas.